jueves, 15 de septiembre de 2011

LEYENDAS INDIGENAS: LA LAGUNA DE LA NIÑA ENCANTADA

LA LAGUNA DE LA NIÑA ENCANTADA



 La Laguna de la Niña Encantada se halla en Malargüe, y para llegar se debe marchar desde Los Molles por un camino de ripio consolidado, o por el Puente de Elcha (es un puente peatonal) desde la ruta 222.
La Laguna es de una particular belleza, dado que se encuentra circundada por una acumulación de restos de lava proveniente de cráteres cercanos. Al producirse erupciones en la antigüedad, el material incandescente se derramó sobre el curso del arroyo que alimenta el espejo de agua, lo cubrió y ocultó su aporte, que hoy es subterráneo.


La leyenda cuenta que había una hermosísima princesa india llamada Elcha (en lengua aborigen significa espejo), reconocida en su tribu por su belleza.

Esa tribu estaba enfrentada a otra por la cual la bruja tenía simpatía. Elcha había crecido con un compañero que no era de la nobleza pero a medida que pasaba el tiempo, crecía entre ellos un sólido amor. Enterada de ello, la bruja de la tribu convenció al padre de detener la actitud de enfrentamiento entre las tribus mediante el casamiento de los príncipes.

La princesa Elcha fue informada la noche anterior. Desesperada se lo comunicó a su amado y escaparon velozmente hacia el norte. Minutos más tarde, enterados de la huida, ambas tribus partieron en persecución al mando de la bruja.En un momento, los jóvenes entendieron que habían extraviado el camino y siguieron hasta que los detuvo un abrupto corte de la superficie que terminaba en la laguna. Miraron hacia atrás y la luz de los relámpagos iluminó a sus perseguidores, que estaban muy cerca. Elcha y el joven no lo pensaron y decidieron arrojarse al agua.

La primera al llegar y asomarse a la laguna fue la bruja, en el instante en que lo hizo, una poderoso rayo se descargó sobre ella, dejándola petrificada. El resto de los perseguidores también se acercaron temerosos y vieron reflejada en la superficie, cual espejo la imagen de Elcha.

Desde entonces hasta hoy, tanto la bruja petrificada como la imagen de Elcha se pueden distinguir y es por eso que los lugareños bautizaron así esta laguna.


Existe otra versión de esta leyenda.

Como un engarce mágico en las alturas de las montañas. Fue en tiempos antiquísimos el cráter de un volcán, y por encantamiento su comba dorada por el fuego se convirtió en una pequeña laguna que es prodigio de belleza. De ella se desprende como hilo de plata un pequeño arroyuelo que bajando de la cumbre va a unirse al Salado después de recorrer un largo trecho entre peñascos bravíos. Los indios la llamaban" Alhué pichitrequen lauquen" (pequeña laguna. de Dios que se hiela).
El poético encantamiento del paisaje hace que se justifique la leyenda que narran los paisanos, y cohíbe al hombre buscar una explicación racional de aquel misterio.
"Elchá Chiamal Cané" (doncella de la túnica verde) fue entregada como prenda de paz
por su derrotado padre al viejo cacique Calilué, quien la toma por esposa.
La hermosa india acepta el sacrificio por la ventura de su pueblo, y la concordia
reina entre las dos tribus enemigas. Sucedió entonces que al morir un cacique
amigo de Calilué le encarga, cuide de su apuesto hijo, llamado Cantipán,
y lo tenga por suyo.
Elchá y Cantipán se enamoran desde el primer encuentro; por lealtad hacia su padre adoptivo, el joven quiere huir de la que ama, pero Elchá no lo deja hasta que promete
que la hará raptar y escaparán juntos.
Una noche, huyen los enamorados, y Calilué, en su desesperación, recurre a su hermana, la cacica Ghulcán, quien vanamente ha pretendido el amor de Cantipán.
La despechada con el auxilio de la bruja Quetrupillán, parte en persecución
de los jóvenes. Guiada por la bruja llegan a la. laguna,
en una de cuyas grutas se habían refugiado.
Elchá y Cantipán; quieren sorprenderlos, la perversa hermana de Calilué es transformada en lechuza, que lleva en sus manos un ramo de lirios-rosas" engualichados" por Quetrupillán.
Junto a la orilla los enamorados deslizan su vida; la lechuza se acerca y arroja sus flores en el regazo de Elchá, quien alborozada, las coloca sobre su pecho
y corre a contemplarse en las tersas aguas. Pero en cuanto lo hace queda transformada en piedra. Lleno de asombro y horror, Cantipán trata de volverla 
a la vida besándola apasionadamente. Ante la inutilidad. de sus esfuerzos
y enloquecido de dolor se arroja a la laguna.
La cacica Ghulcán recobra la forma humana y suplica a la bruja salve
al hermoso joven, de cuyo amor no puede desprenderse; mas como la bruja tarda
en encontrar el sortilegio necesario, se arroja a la laguna para tratar de rescatarlo. Preparado el ungüento mágico, la bruja saca los cadáveres y los vuelve a la vida. Cantipán corre a abrazar la petrificada figura de su amada; Ghulcán,
loca de celos, se interpone  y le enrostra su deslealtad para con Calilué,
y sollozando le pide perdón, pues la culpable de todas sus desgracias es la bruja Quetrupillán. Esta, al verse descubierta quiere huir; recoge el ramo
de lirios-rosas y, sin desearlo, se contempla en el agua: instantáneamente
obra el sortilegio y desaparece en las aguas con las flores engualichadas, "convertida en una roca negra". Cantipán, estupefacto, comprende
que en el ramo lirio está el encantamiento, y para recuperado y, volver a la vida
a Elchá  se arroja de nuevo a la laguna. Ghulcán, ante el fracaso, sigue al que
amó inútilmente hacia el desconocido fondo del cual nunca regresarán…
En las noches de luna se escucha la queja lastimera de los enamorados, mientras
con sus ojuelos vivaces, una lechuza, donde refugióse el alma de la bruja,
ronda, presa del encantamiento…
Y así corre entre los paisanos de la tierra de los huarpes esta tierna leyenda.
Hay quienes refieren que la laguna en noches silenciosas emite en el cabrilleo
de sus aguas, un lamento suave y profundo. Son las voces de Elchá y Cantipán que aun
esperan  alguien que los despierte del encantamiento

.

  Cuentan otras historias relacionadas con sirenas que al aproximarse a la laguna se oía el canto de mujeres rubias que estaban encantadas. Ellas eran mitad mujer, mitad pez. Estas sirenas, al escuchar los más leves sonidos de personas, se arrojaban al agua y desaparecían. Pero a una de estas criaturas, muy linda y orgullosa, Dios la castigó convirtiéndola en piedra a la orilla de la laguna.




 

Además, hay una narración de origen criollo.

 Se solía contar que a este espejo de agua se lo denominaba “Laguna de las siete apuestas” ya que un chileno pícaro y jugador vendió su alma al diablo, por siete bolsitas con pepitas de oro. El pacto debía efectuarse de noche, a orillas de la laguna, por lo que reunidos allí el diablo y el chileno, convinieron realizar siete apuestas.
Las seis primeras las ganó el chileno, porque así lo quiso el diablo. Pero la séptima, en la que se jugaba el alma, el cuerpo y el oro, el chileno astuto hizo que el demonio se distrajera y mientras miraba el agua de la laguna, extrajo una daga. Invocando el nombre de Jesús le enseño la cruz de la empuñadura y como por encanto, el diablo desapareció.
 El sagaz hombre se quedó con todo


Esta laguna se encuentra en el departamento de Malargüe, provincia de Mendoza. Su agua es muy dulce y cristalina. Un lugar espléndido.






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